La familia Castellano dio un nuevo paso en su vínculo con el sector agropecuario al convertirse en concesionario oficial de Bull e Indecar en Lobería. Con raíces en el campo y una reconocida trayectoria en el Turismo Carretera, Jonatan Castellano inicia esta nueva etapa con la premisa de trasladar al agro los valores que marcaron su carrera deportiva: compromiso, trabajo en equipo y búsqueda de la excelencia.

Para la familia se trata de su primera experiencia como concesionario oficial de maquinaria agrícola. Sin embargo, aseguran que el desafío lo afrontan con la misma filosofía que los ha acompañado durante generaciones.

«Siempre digo lo que me enseñó mi viejo: ‘Si hacés algo, hacelo bien; si no, no lo hagas’. Vamos a tratar de dar lo mejor de nosotros y cumplir con las expectativas de los productores», afirmó Jonatan Castellano.

La decisión de representar a Indecar y Bull no fue casual. «Hace un tiempo que veníamos viendo de reojo el crecimiento de Indecar. Hoy no tengo dudas de que es una de las empresas líderes del mercado de sembradoras y Bull vino a completar el combo con un producto pensado para las necesidades de los productores argentinos», señaló.

Su experiencia como productor agropecuario, le permite comprender de primera mano las necesidades de quienes trabajan todos los días en el campo y brindar un asesoramiento basado en esa experiencia. «Los Castellano fueron, son y serán productores agropecuarios. Los fierros siempre nos apasionaron y conocer las necesidades que nosotros mismos tenemos nos permite asesorar desde la experiencia.»

Respecto del potencial en su zona de influencia, destacó que el sudeste bonaerense atraviesa una etapa donde la eficiencia se volvió indispensable. «Hoy hay que ser muy eficiente para lograr buenos resultados. Eso lleva a los productores a buscar permanentemente mejores herramientas y creemos que es un momento ideal para posicionar fuerte a Indecar y Bull en nuestra región.»

Uno de los pilares del nuevo concesionario será el servicio posventa. Para ello, la empresa contará con taller propio, personal capacitado en fábrica, vendedores en el campo y un importante stock de repuestos para reducir al mínimo los tiempos de respuesta. Sobre el desafío de diferenciarse de otros concesionarios agrícolas, la respuesta de Castellano es inmediata: “La diferencia la vamos a demostrar con trabajo. Queremos que nuestra identidad esté marcada por el servicio y el compromiso con cada productor”.

Su pasión por la competencia también estará presente en este nuevo emprendimiento. Castellano aseguró que muchos de los valores aprendidos en el automovilismo serán fundamentales para esta etapa. «La mejor herencia que me dejó mi viejo fue el camino que transitó. En el automovilismo aprendí lo que significa la alta competencia y esa misma exigencia quiero trasladarla al concesionario: dar siempre lo mejor y buscar la mejora permanente», destacó.

Con la misma filosofía que lo acompaña en el automovilismo y en la producción agropecuaria, “Pinchito” asegura que los objetivos son tan ambiciosos como exigentes. «Soy optimista por naturaleza. En el automovilismo siempre buscamos pelear campeonatos y, en esta nueva actividad, también queremos alcanzar el máximo nivel en ventas, en servicio y seguir creciendo junto a los productores».

Reconocida por su liderazgo en la industria del maní, Prodeman continúa ampliando sus horizontes productivos con la construcción de una nueva planta destinada al procesamiento de maíz y producción de sémolas y harinas a partir de molienda propia.

La iniciativa forma parte de la estrategia de crecimiento de la compañía, que busca incorporar nuevas categorías de productos, fortalecer su presencia en la industria alimenticia y seguir generando valor agregado a partir de la producción agroindustrial.

La nueva unidad industrial se desarrolla en General Cabrera y actualmente transita su segunda etapa de ejecución, que contempla la construcción de silos de acopio y espacios destinados al almacenamiento de producto terminado.

El proyecto contará con una nave de más de 2.000 metros cuadrados, e incorporará maquinaria de última generación y un sistema de procesamiento completamente automatizado, diseñado para garantizar eficiencia operativa, trazabilidad y altos estándares de calidad, asegurando la inocuidad del producto.

Una vez finalizada, la planta tendrá capacidad para procesar 150 toneladas diarias de maíz, lo que permitirá producir alrededor de 3.000 toneladas mensuales de sémolas y harinas. Además, se prevé la posibilidad de duplicar ese volumen de producción.

Esta inversión responde a una visión de largo plazo enfocada en continuar agregando valor a la producción primaria, ampliar la oferta de alimentos de la compañía y generar nuevas oportunidades de desarrollo industrial. En una próxima etapa, Prodeman proyecta avanzar hacia la elaboración de snacks y otros productos derivados del maíz.

“La innovación forma parte de nuestra identidad. Después de más de cuatro décadas seguimos apostando por nuevas oportunidades de crecimiento, incorporando tecnología y generando mayor valor agregado a partir de la producción agroindustrial. Esta inversión representa una nueva etapa para Prodeman y nos permite prepararnos para los desafíos y oportunidades del futuro”, expresó Gustavo Cavigliasso, integrante del Directorio de la compañía.

La inauguración de la planta está prevista para enero de 2027 y marcará el ingreso de la compañía a una nueva unidad de negocios, ampliando su capacidad para desarrollar productos con mayor valor agregado y responder a las demandas de un mercado cada vez más dinámico y competitivo.

La expansión de Maní King: una nueva planta para acompañar el crecimiento de la demanda

En paralelo a este proyecto, Prodeman también avanza en la construcción de una nueva planta destinada a la elaboración de alimentos a base de maní bajo la marca Maní King.

La futura unidad industrial contará con una nave de 10.000 metros cuadrados y estará equipada con tecnología diseñada para acompañar el crecimiento de líneas de mayor valor agregado como maní tostado, frito, garrapiñadas, snacks saludables y pastas de maní.

Actualmente, la planta de productos elaborados opera al máximo de su capacidad instalada, situación que impulsó a la compañía a invertir en nuevos espacios productivos para sostener el crecimiento de la demanda y continuar ampliando su portfolio de alimentos.

Además de incrementar la capacidad productiva, la nueva infraestructura permitirá optimizar el manejo de alérgenos y minimizar riesgos de contaminación cruzada, aspectos cada vez más relevantes para responder a los estándares de calidad e inocuidad que exigen los mercados internacionales y segmentos premium.

La inversión forma parte de una estrategia integral orientada a fortalecer el desarrollo de productos elaborados y seguir ampliando la propuesta de valor de Maní King, una marca que continúa consolidando su presencia tanto en Argentina como en mercados del exterior.

Durante la construcción de ambas plantas, cerca de 80 personas trabajaron de manera indirecta, reflejando el impacto positivo que este tipo de iniciativas genera sobre las empresas proveedoras y el empleo en la región.

Con más de cuatro décadas de trayectoria, Prodeman continúa impulsando inversiones que fortalecen el desarrollo industrial de la región, promueven la innovación y generan nuevas oportunidades para seguir agregando valor a la producción agropecuaria argentina.

Acerca de Prodeman

Fundada en 1984, Prodeman es una empresa familiar que produce, selecciona, acopia, procesa y exporta maní de la más alta calidad. Se enfoca en cumplir con los estándares y especificaciones que satisfacen las necesidades y expectativas de los mercados más exigentes del mundo, en armonía con el cuidado del medioambiente y promoviendo el desarrollo personal y profesional de su equipo de más de 650 colaboradores. Su pasión por la excelencia y la sostenibilidad ha consolidado a Prodeman como un referente en el sector agroindustrial, combinando tradición e innovación en cada etapa de su actividad.

Mariano Bernardo, responsable del programa de breeding de girasol de Limagrain
Argentina e integrante de ASAGIR e ISA, analiza los desafíos sanitarios, productivos y
tecnológicos que marcan el futuro del cultivo.
En un contexto de creciente demanda internacional, el girasol argentino consolida su
posicionamiento como proveedor confiable para distintos mercados. Al mismo tiempo,
la cadena enfrenta nuevos desafíos vinculados a la sanidad, la innovación genética, la
sustentabilidad y la necesidad de fortalecer el intercambio de conocimientos entre
productores, industria e investigadores.
Desde su experiencia en programas de mejoramiento genético y su participación en
espacios de articulación técnica nacionales e internacionales, Bernardo aporta una
mirada sobre las oportunidades que se abren para el cultivo y el papel que pueden
desempeñar la investigación y la cooperación para acompañar su crecimiento.