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Buenos Aires, 20 de mayo de 2026.- La adopción de drones en la agricultura argentina se consolida como un salto tecnológico que demanda, ante todo, una gestión profesional y responsable. Para CASAFE, la eficiencia de estas herramientas no es intrínseca a la tecnología, sino que depende directamente del rigor técnico en su operación y de una calibración precisa basada en variables reales a campo. Es a través del cumplimiento de las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) que el uso de drones se traduce en una herramienta estratégica para avanzar hacia una producción más sustentable.

Fundamentos técnicos para una aplicación segura

El potencial de esta herramienta está directamente ligado al rigor en su operación y a una calibración precisa basada en variables medidas en tiempo real a campo.

“El éxito de cada tratamiento depende de una configuración rigurosa. Factores como el tamaño de gota —que debe superar siempre los 200 micrones— y la velocidad de avance son 2 de los factores determinantes para definir el ancho de faja y la uniformidad de la cobertura. Por ejemplo, mientras un equipo de gran porte como el T100 opera de manera óptima a 35 km/h, un T50 lo hace a 25 km/h y equipos menores lo hacen entre 15 y 20 km/h”, explica Federico Elorza, Coordinador de Gestión Sustentable de CASAFE.

Elorza destaca además que la operatividad exige un monitoreo constante del entorno: “Debemos estar pendientes de las condiciones meteorológicas en el momento exacto del trabajo. La recomendación técnica es operar con vientos de entre 3 y 10 km/h para evitar riesgos de deriva e inversión térmica, asegurando que el producto llegue exclusivamente al objetivo definido”.

Un ecosistema regulatorio en evolución

La adopción de esta innovadora tecnología convive actualmente con un ecosistema normativo diverso, propio de la realidad federal argentina y de las particularidades de cada provincia. En este contexto, el sector acompaña una etapa de diálogo institucional y articulación público-privada, con el objetivo de contribuir al desarrollo de marcos regulatorios que aporten previsibilidad y, al mismo tiempo, impulsen Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) como referencia técnica compartida para un uso seguro y responsable.

Hoy, provincias como Córdoba, Corrientes, Santa Fe y Entre Ríos ya cuentan con marcos normativos específicos. Los criterios presentan variaciones que van desde distancias de resguardo de 50 metros hasta zonas de exclusión y amortiguamiento diferenciadas.

“Acompañamos el proceso de maduración normativa en cada jurisdicción, aportando el sustento técnico necesario para que cada marco local brinde seguridad y previsibilidad. Nuestro objetivo desde CASAFE es colaborar en la construcción de criterios que, fundamentados en la ciencia y en las buenas prácticas, faciliten la adopción de estas nuevas tecnologías de manera segura en todo el territorio”, señala Federico Landgraf, director ejecutivo de CASAFE.

El compromiso con las Buenas Prácticas Agrícolas

Más allá de las diferencias normativas, el principal desafío sigue siendo garantizar aplicaciones responsables. El diferencial no reside únicamente en la incorporación de los drones, sino en su gestión profesional.

CASAFE reafirma que aplicar correctamente, calibrar bajo parámetros técnicos y respetar las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) es el camino para que la innovación tecnológica se traduzca en una agricultura más eficiente, segura y sostenible para toda la sociedad.

Acerca de Casafe

La Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (Casafe) representa a las empresas que brindan soluciones para el agricultor. En Casafe, propiciamos una producción suficiente de alimentos seguros y nutritivos a través de la innovación y la sustentabilidad.

Conscientes de la necesidad de un mundo que demanda más y mejores alimentos, promovemos prácticas agrícolas eficientes y responsables para generar alimentos saludables, de calidad y amigables con el ambiente. Nuestro enfoque incluye la inversión en investigación y desarrollo para brindar soluciones innovadoras en Argentina que optimicen el uso de insumos.

Trabajamos en colaboración con personas e instituciones públicas y privadas para la producción de alimentos seguros y nutritivos. Impulsamos regulaciones y normativas que acompañen la innovación y difundimos conocimiento para garantizar la sustentabilidad en el agro. Para conocer más sobre nosotros visite www.casafe.org.

 

Buenos Aires, lunes 20 de abril de 2026– Con una amplia convocatoria, el jueves 16 de abril se realizó la segunda edición de Pulverización Inteligente, un encuentro que volvió a posicionar en agenda la necesidad de profesionalizar las aplicaciones en el agro.

La jornada fue organizada por la Fundación Benet, la Mesa de BPA de Entre Ríos y el Ministerio de Desarrollo Económico de Entre Ríos, y reunió a más de 400 asistentes entre asesores técnicos, ingenieros agrónomos, aeroaplicadores, aplicadores y operadores de drones; y representantes de organismos públicos y privados. Participaron además instituciones como el SENASA, el INTA y la FAO, consolidando el evento como un espacio de articulación técnica e institucional.

Capacitación y conocimiento en el centro de la escena

Durante el encuentro, los especialistas coincidieron en que mejorar la calidad de aplicación no depende solo de la tecnología, sino de incorporar herramientas de gestión, capacitación continua e información permanente. En ese sentido, se destacó la necesidad de una mirada integral que contemple a todos los actores involucrados, desde operarios hasta comunidades y organismos de control.

“El desafío es capacitarse, generar y compartir conocimiento”, sostuvo Ezequiel Baus, Presidente de la Fundación Benet, al remarcar el eje central de la jornada.

Nuevas herramientas y formación técnica

En el marco del evento se presentó Agroformar, una plataforma de capacitación abierta que permite acceder a contenidos técnicos de manera libre y gratuita, con el objetivo de mejorar las prácticas de aplicación.

Además, se anunció la creación del primer Centro de Instrucción de Drones en Urdinarrain, que estará a cargo de la Fundación Benet con el apoyo de Drones VIP, ampliando las posibilidades de formación presencial para operarios y empresas.

El problema de fondo: se mide poco y se aplica mal

Uno de los ejes más relevantes de la jornada fue la presentación del informe del Programa de Mejora del Grupo APC, que expuso una realidad preocupante: el 70% de los aplicadores no mide sus pulverizaciones.

Este dato explica gran parte de las fallas en la calidad de aplicación, ya que sin medición no es posible ajustar variables clave como cobertura, tamaño de gota o volumen aplicado.

Tecnología disponible, pero subutilizada

El informe también dejó en claro que el sector cuenta con tecnología avanzada, pero esto no se traduce necesariamente en mejores resultados. “Hoy el desafío ya no es acceder a la tecnología. El desafío es usarla con criterio”, fue una de las definiciones centrales que atravesó la jornada.

En el informe, se detectan grandes diferencias en los índices de calidad entre aplicaciones terrestres, aéreas y con drones, incluso con niveles bajos en tratamientos de herbicidas, fungicidas e insecticidas, lo que impacta directamente en la eficiencia productiva y los costos.

Tres pilares para mejorar las aplicaciones

Desde el Programa APC se planteó un enfoque basado en tres ejes fundamentales: el conocimiento, el estado del equipo y la medición a campo. Este último punto se vuelve clave, ya que herramientas como las tarjetas hidrosensibles permiten evaluar la calidad real de cada aplicación y tomar decisiones basadas en datos.

La jornada dejó una conclusión clara: no existe una única herramienta que garantice buenos resultados, sino una estrategia inteligente que combine tecnología, conocimiento y objetivos claros. Cuando estos elementos se aplican correctamente, los resultados pueden alcanzar niveles de calidad cercanos al 100%, demostrando que el problema no es la tecnología, sino su uso.

Acerca de la Fundación Benet

La Fundación Benet nace del espíritu de colaboración entre distintos actores del agro, con la misión de integrar innovación, conocimiento y sustentabilidad en los procesos productivos. Su propósito es fortalecer una agricultura más responsable, eficiente y colaborativa, generando soluciones colectivas para los desafíos actuales y futuros del sector.

https://www.fundacionbenet.org/