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La Federación de Acopiadores de Granos alerta sobre una insólita y grave situación. Según información disponible y notificación de operadores, un grupo de empresas exportadoras multinacionales, que como tal ejercería una posición oligopólica y dominante del mercado, estaría comenzando a exigir que los acopios y cooperativas les informen las hectáreas de cada productor, el nombre de cada establecimiento, la localidad y provincia del campo, así como el RENSPA del productor que comercializa su soja a través de acopios y cooperativas. A su vez obligaría a todos los productores que venden directamente, a brindar información que es confidencial y que nada tiene que ver con sus operaciones específicas.

“En la historia de nuestro mercado de granos han existido múltiples discusiones y hasta presentaciones en organismos públicos sobre diversos aspectos relacionados con el comercio de granos y la actividad de las empresas exportadoras. Pero jamás pasó por la imaginación de alguien que la exportación pudiera llegar a exigir, coercitivamente, que los acopios y cooperativas les informen la cartera de sus clientes, violentando el principio elemental de preservación y protección de los datos comerciales de cada cliente”, sostienen desde la entidad que nuclea a los acopiadores.
“La exportación no tiene autoridad legal, moral ni comercial para erigirse en comisario de los productores argentinos”, señalan desde la Federación de Acopiadores. Y acotan: “Estamos ante un intento evidente de apropiación de datos comerciales sensibles que apunta a eliminar en el tiempo a los acopios y cooperativas para ejercer un dominio total del mercado granario”.

La entidad califica la maniobra como inviable, ofensiva, innecesaria e ilegal. Es inviable técnicamente informar que los camiones con granos que salen de una planta de acopio corresponden específicamente a determinado productor/cliente que los hubiese originado. Ofensiva porque vulnera el principio elemental de protección de datos comerciales y la confidencialidad de los clientes. Innecesaria porque ya existen mecanismos confiables para certificar compromisos ambientales internacionales, como el sistema VISEC, coordinado por actores del propio sector exportador, que resguarda el secreto comercial mediante datos encriptados. E ilegal, porque la exigencia violaría la Ley de Protección de Datos Personales N.º 25.326 y disposiciones del Decreto 274/2019 de Lealtad Comercial.

Desde la Federación de Acopiadores recuerdan además que incluso los sistemas oficiales de registración, como SIO-Granos, preservan el secreto comercial, por lo que la pretensión exportadora excedería lo establecido por la normativa pública vigente.

“La excusa de un supuesto ‘road map climático’ creado por las propias empresas no puede justificar una intromisión de esta magnitud”, indican. “Resulta contradictorio que quienes participan activamente del sistema VISEC, diseñado justamente para compatibilizar trazabilidad ambiental y confidencialidad comercial, impulsen ahora un esquema paralelo que vulnera ambos principios”, acotan los acopiadores.

La Federación de Acopiadores advierte además que este comportamiento podría configurar una violación directa a los incisos d, e, j y k del artículo 10 del Decreto 274/2019, que habilita a los afectados a iniciar acciones judiciales para hacer cesar la práctica y reclamar daños y perjuicios.

Finalmente, la entidad informa que está haciendo pública esta advertencia ante las organizaciones representativas de productores y corredores de granos para coordinar un plan de acción conjunto que impida la implementación de estas exigencias.

“La comercialización de granos en la Argentina se sostiene sobre reglas claras, competencia leal y respeto por la confidencialidad. Cualquier intento de concentración abusiva del mercado será enfrentado institucionalmente”, concluyen.

En el marco de las nuevas exigencias internacionales vinculadas a la protección ambiental, VISEC está trabajando para adaptar la producción nacional —en especial la de soja— a las nuevas regulaciones y demandas globales. Con ese propósito, lanzaron en conjunto con INCAGRO, la plataforma de formación técnica del agro, una capacitación destinada a acopios y otros actores de la cadena comercial. El objetivo es facilitar la implementación del sistema de monitoreo, revisión y verificación (MRV), en cumplimiento con el Reglamento 1115/2023 de la Unión Europea, que exige que productos como la soja y la carne vacuna no provengan de áreas deforestadas.

VISEC es una plataforma enfocada en la sustentabilidad ambiental y social, que integra a toda la cadena productiva con la meta de posicionar a Argentina como líder mundial en producción agroindustrial sostenible. Se trata de una herramienta que asegura una trazabilidad confiable y verificable, garantizando que los productos no provienen de zonas deforestadas. Esta trazabilidad se apoya en dos registros clave ya existentes: el RENSPA (Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios) y la Carta de Porte. Con estos elementos, el sistema permite seguir el recorrido de los productos desde el establecimiento de origen hasta el puerto de salida. En otras palabras, el sistema MRV de VISEC asegura una trazabilidad completa, desde el campo hasta el destino final en Europa.

 

El sistema es simple, voluntario y gratuito para productores, acopiadores y demás integrantes de la cadena, y está respaldado por la Bolsa de Comercio de Rosario, que emite los certificados de cumplimiento de la normativa europea. Estos documentos aseguran que los productos exportados cumplen con los requisitos ambientales exigidos por la UE. De este modo, la capacitación que ya está disponible en www.incagro.org se vuelve un insumo fundamental para quienes pretendan ingresar la oleaginosa a este bloque económico.

Durante una de las capacitaciones organizadas por INCAGRO, Sebastián Senesi —director del programa de Agronegocios de la UBA— abordó tres ejes centrales: el contexto global que impulsa estas normativas, marcado por el paso de una lógica de seguridad alimentaria a una de seguridad ambiental; el contenido del Reglamento 1115/2023; y el funcionamiento operativo del sistema MRV desarrollado por VISEC.

Según el académico, uno de los cambios más significativos que introduce el reglamento europeo es el traslado de la responsabilidad de cumplimiento desde los gobiernos hacia los operadores privados. “Ahora, cada importador europeo es responsable de asegurar que los productos que adquiere no provienen de áreas deforestadas ilegalmente, lo que obliga a los países exportadores como Argentina a establecer mecanismos confiables de trazabilidad”, remarcó.

Senesi también advirtió que, en consonancia con la UE, actores como Estados Unidos, China y Reino Unido también están siguiendo caminos similares de regulación ambiental, lo que refuerza la necesidad de adaptarse a estos nuevos estándares para mantener la competitividad internacional.

El sistema responde directamente a esta necesidad y su efectividad depende, en gran medida, del registro activo de los acopios y de la correcta carga de las unidades productivas. Este proceso es ágil y se realiza mediante formularios en línea. Una vez completada la trazabilidad, se emite un certificado de libre de deforestación, condición indispensable para exportar a la UE bajo la nueva normativa.

VISEC no sólo se limita a la soja, sino que está preparado para incorporar otros productos agropecuarios, como la carne vacuna. Su diseño permite una adaptación eficiente a las condiciones productivas locales, evitando exigencias técnicas innecesarias como la segregación física de productos, una exigencia que actualmente está en los contratos europeos pero que se busca reemplazar por controles documentales.

En un contexto internacional cada vez más exigente, garantizar la sostenibilidad ambiental de los productos exportados es un pilar clave para que la producción argentina gane competitividad. El sistema ofrece trazabilidad, transparencia y cumplimiento normativo mediante procesos simples, accesibles y sustentables. La cooperación entre entidades técnicas ha sido clave en este desarrollo, y se espera que continúe mediante nuevas propuestas de capacitación, comunicación y mejora continua.

El Instituto de Capacitación Agropecuaria (INCAGRO) es una iniciativa de la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECyS), la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (CONINAGRO), la Federación de Centros y Entidades Gremiales de Acopiadores de Cereales (Federación de Acopiadores), y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC). Da respuesta a la necesidad de formación y capacitación técnica y profesional de los trabajadores y empleadores, de acuerdo a los requerimientos y exigencias de la actividad de la rama cerealera.