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Brasilia, 13 de mayo de 2024 (IICA) – La bioeconomía tiene gran potencial para contribuir a la conservación de la Amazonia, el mayor bosque tropical del mundo, con inclusión social y enfrentando la crisis climática, mostró un estudio científico presentado en Brasil en un panel en el que participaron altas autoridades de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (EMBRAPA), el Instituto de Investigación Ambiental de la Amazonia (IPAM) y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

“Bioeconomía y sociobiodiversidad amazónica: un eje potencial de integración de los países de la Panamazonia” es el título del documento, producido por el IPAM, organización aliada del IICA que desde hace casi 30 años trabaja por el desarrollo sostenible e inclusivo en el bosque tropical más grande del mundo, pieza clave en el combate global contra el cambio climático.

La presentación, hecha en la Representación del IICA en Brasil, reunió en la capital de este país a referentes del sector público y privado del ámbito agropecuario y ambiental.

En el panel de apertura participaron la presidenta de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (EMBRAPA), Silvia Massruhá: la Directora Adjunta del Instituto de Investigación Ambiental de la Amazonia (IPAM), Patrícia Pinho; y el Representante del IICA en Brasil, Gabriel Delgado.

Luego se desarrolló un debate entre especialistas sobre las oportunidades y desafíos que presenta la bioeconomía para el desarrollo sostenible de la región amazónica.

Allí intercambiaron sus experiencias de trabajo Hugo Chavarría, Gerente de Innovación y Bioeconomía del IICA; Edith Paredes, Directora Administrativa de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA);  Ana Castro Euler, Directora de Negocios de EMBRAPA; Carina Mendonça Pimenta, Secretaria Nacional de Bioeconomía del Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático de Brasil; Luz Marina Almeida, del Comité Ejecutivo del Plan Estatal de Bioeconomía del Gobierno del Estado de Pará y André Aquino, Director de Fomento Forestal (DFF) del Servicio Forestal Brasileño.

La titular de EMBRAPA, institución pública de excelencia que ha sido un acto principal en el extraordinario crecimiento de la agricultura brasileña, hizo hincapié en la relevancia del estudio no solo para Brasil sino para el resto de los países sudamericanos que comparten la cuenca amazónica.

Massruhá señaló que son tres los pilares en los que se basa el trabajo de EMBRAPA en la Amazonia: conservación del ecosistema, promoción de la bioeconomía con base forestal y restauración de áreas degradadas.

Afirmó que la preocupación más importante es cómo la bioeconomía puede ayudar al desarrollo sostenible de las comunidades frente al desafío que plantea el cambio climático. “Trabajamos no solo para contribuir a la mitigación sino también a la adaptación, ya que el impacto del cambio climático está cada vez más presente, como lo estamos viendo hoy de manera dramática con la devastación producida por las inundaciones en el estado de Río Grande do Sul.  Promovemos en la Amazonia prácticas sustentables y apostamos muy fuertemente a la bioeconomía”, puntualizó.

Bioeconomía adaptada al contexto

Los detalles del estudio fueron contados por Patricia Pinho y la investigadora del IPAM Olivia Zerbini, quienes señalaron que es preciso establecer una bioeconomía tropical adaptada al contexto de la Amazonia, que enfrente las desigualdades y los altos niveles de pobreza. Así, la bioeconomía es una herramienta que puede contribuir a combatir la deforestación, a fortalecer las prácticas milenarias de las comunidades amazónicas, a la diversificación de los métodos de producción y a un reparto más equitativo de los beneficios.

“La Amazonia –dijo Pinho- tiene un 40% de su actual superficie boscosa en estado de degradación, lo que significa que no puede cumplir con su valioso e histórico aporte en términos de regulación climática e hídrica. Esto refuerza el potencial de la bioeconomía para contribuir a la construcción de una Amazonia protegida, en la que pueblos indígenas y comunidades tradicionales puedan tener sus modos de vida asegurados, en un escenario de crisis climática”.

“La bioeconomía puede ser el motor para un cambio de paradigma que promueva la resiliencia económica y social. Es una ventana de oportunidad para la región y para las personas, que en gran parte viven en condición de pobreza”, advirtió.

Por su lado, Gabriel Delgado se refirió al compromiso del IICA con los proyectos tendientes a fortalecer la bioeconomía en la Amazonia, a los que consideró vitales no solo para la región sino para el mundo, en función de la importancia de este ecosistema para la estabilidad climática del planeta.

“Conocemos –dijo- la importancia de los compromisos asumidos por los países que participaron en agosto de 2023 en la Cumbre Amazónica de Belem do Pará. La bioeconomía, por ser innovadora, inclusiva y sostenible, es una herramienta fundamental para la transición económica, productiva y social que la emergencia climática impone, en un contexto en que la conservación de la biodiversidad es cada vez más central en la agenda global”.

Hugo Chavarría, finalmente, contó a los asistentes el trabajo que viene realizando el IICA en el apoyo a los países para la generación de condiciones propicias para el mayor desarrollo de la bioeconomía y consideró que, más allá de las características particulares de la Amazonia, hay lecciones aprendidas en la región que son de utilidad.

“Trabajamos junto a los países –afirmó- en la formación de capacidades y la construcción de estrategias, políticas e inversiones para la bioeconomía y sus cadenas de valor. Todos tenemos construcciones diferentes del concepto de bioeconomía, pero los retos que enfrentamos son compartidos. Es por eso que tenemos que trabajar en alianza y sinergia”.

San José, 22 de marzo, 2022 (IICA). AgroArt, el Museo de Arte Virtual del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), inauguró la muestra fotográfica “Aves y Bosques Biodiversidad de las Américas”, compuesta por 30 fotografías de especies de aves presentes en Costa Rica.
 
La exhibición se lanzó como parte de la conmemoración del Día Internacional de los Bosques, el 21 de marzo. Las fotos fueron capturadas por Marvin Blanco, especialista costarricense en Agronegocios Sostenibles del IICA.
 
En la muestra se resaltan coloridas y exuberantes especies de aves como el colibrí ermitaño y el colirrufo, el Tangara (roja, dorada, azuleja), el Tucán pico castaño, el Halcón peregrino, y el carpintero de Hoffmann y real lineado, entre otras.
 
“Hay aves residentes en Costa Rica tales como el yigüirro, comemaíz, tucán, perico, carpintero o el martín pescador y otras que son migratorias como las tangaras roja, amarilla, azuleja y las rapaces”, explicó Blanco.
 
“A través de la muestra se puede comprobar que la geografía de Costa Rica, con montañas altas y planicies bajas, favorece la existencia de una gran variedad de especies residentes y es paso obligatorio de un gran número de aves migratorias que viajan desde Alaska hasta el Cono Sur para refugiarse del frío”, agregó.

Fotografía del Tucán pico castaño.
 
La exhibición “Aves y Bosques Biodiversidad de las Américas” se une a otros esfuerzos del IICA para la restauración y preservación de los bosques en la región.
 
En su sede central en San José, Costa Rica, este organismo internacional tiene en marcha la iniciativa Bosque de las Américas, en conjunto con el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE).
 
El Bosque de las Américas procura contribuir al conocimiento del patrimonio natural del hemisferio y a reconocer los múltiples servicios que brindan especies de árboles a nuestras sociedades, las cuales tienen un gran significado en la historia, la economía, el medio ambiente y las tradiciones de numerosos pueblos en esta parte del mundo.
 
En este bosque ya fueron plantados decenas de árboles de caoba, ceiba, araguaney, guayacán, jacarandá y roble. También se trabaja para apuntalar por medio de una gestión sostenible la increíble biodiversidad que se encuentra en América Latina y el Caribe.
 
Por ejemplo, las aves cumplen un rol importante como polinizadores, pues recorren rutas sembrando árboles en las Américas y contribuyen a espacios megadiversos, como se explica en la antesala de la muestra disponible en https://agroart.iica.int/aves-y-bosques.-biodiversidad-de-las-americas/
 
Las fotografías de la muestra “Aves y Bosques Biodiversidad de las Américas” fueron tomadas entre 2020 y 2022 en localidades de Costa Rica como San Pedro de Montes de Oca, San Isidro de Coronado, Copey de Dota, Ochomogo, El Guarco, Puerto de Viejo de Limón, Guatuso y Bajos del Toro de Alajuela y El Rodeo de Ciudad Colón.
 
AgroArt es un espacio de difusión e integración de las expresiones artísticas de las Américas emanadas de la rica cultura, biodiversidad y recursos naturales de las zonas rurales del Hemisferio.

La especie Tangara roja.

Sobre el IICA

Es el organismo internacional especializado en agricultura del Sistema Interamericano, cuya misión es estimular, promover y apoyar los esfuerzos de sus 34 Estados Miembros para lograr el desarrollo agrícola y el bienestar rural por medio de la cooperación técnica internacional de excelencia.

Otero comenzó su intervención expresando su consternación por los hechos que están sucediendo en Ucrania. Además de la pérdida irreparable de vidas humanas –advirtió-, esos sucesos generarán gravísimas consecuencias en la seguridad alimentaria de todo el planeta, poniendo en riesgo la estabilidad democrática y económica en otras regiones del mundo.
Nueva York, 7 de marzo de 2022 (IICA) – La agricultura y los sistemas agroalimentarios de las Américas tienen un rol central que cumplir en la recuperación económica luego de la pandemia de Covid-19 y están en condiciones además de contribuir a la estabilidad en el mundo y en el interior de los países de la región.

Así lo afirmó el Director General del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Manuel Otero, en una presentación ante el Consejo de las Américas, relevante foro empresarial estadounidense que agrupa a inversores, altos funcionarios y académicos.

Otero realizó una exposición y luego conversó con Susan Segal, presidenta y directora ejecutiva de The Americas Society/Consejo de las Américas (AS/COA), sobre la agenda agrícola que debe afrontar el hemisferio.

Como explicó Segal, la actividad dio continuidad al ciclo de colaboración conjunta que comenzaron el año pasado el Consejo de las Américas y el IICA con una serie de mesas redondas de preparación para la Cumbre de Sistemas Alimentarios 2021 de las Naciones Unidas.

En esos espacios se discutieron temas como la seguridad alimentaria y la sostenibilidad de la agricultura, la importancia del comercio internacional y la revolución tecnológica que está teniendo lugar en la producción de alimentos.

“Junto al IICA, que es una de las principales organizaciones de nuestro Hemisferio, nos enfocamos hoy en cómo debe ser el abordaje de los asuntos agroalimentarios en la IX Cumbre de las Américas que tendrá lugar en junio próximo en la ciudad de Los Ángeles”, explicó Segal.

Otero comenzó su intervención expresando su consternación por los hechos que están sucediendo en Ucrania. Además de la pérdida irreparable de vidas humanas –advirtió-, esos sucesos generarán gravísimas consecuencias en la seguridad alimentaria de todo el planeta, poniendo en riesgo la estabilidad democrática y económica en otras regiones del mundo.

“Las dificultades imperantes en el comercio, así como el posible incremento de los precios de los granos y de los fertilizantes comienzan a incidir fuertemente en los precios de los alimentos”, recordó Otero, quien consideró que el mundo debe reaccionar a tiempo para evitar los problemas sociales que se desencadenaron con la crisis de precios de los alimentos de 2008.

La situación en el Este Europeo se suma a las dificultades históricas de América Latina y el Caribe, agravadas desde 2020 por la irrupción del Covid-19.

“La pandemia nos ha hecho retroceder hasta 10 años en términos de crecimiento económico, comercio y combate a la pobreza. Reconozco el extraordinario esfuerzo que han hecho los gobiernos, pero a pesar de ello el Producto Interno Bruto (PIB) de la región se redujo en aproximadamente un 8% en 2020. La disminución en la actividad económica incrementó el desempleo, la pobreza y la inseguridad alimentaria, que llegó a los mismos niveles que teníamos en 2000”, afirmó el Director General del IICA.

“Las exportaciones de productos agropecuarios –agregó- crecieron un 2,7% durante 2020 y eso demostró la resiliencia de la actividad agrícola, pero el escenario es de crisis económica, social y ambiental, al que ahora se suma una amenaza a la paz mundial que nos genera desconcierto y enojo”.

En este contexto, y pensando a futuro, la agricultura y los sistemas agroalimentarios de la región están destinados a cumplir un rol estratégico en la recuperación socioeconómica, la seguridad alimentaria y su contribución a la paz y la estabilidad, tanto a nivel global como hacia el interior de los propios países de la región.

En ese sentido, Otero explicó que, a nivel global, uno de cada cuatro productos agropecuarios viene de las Américas. Y en cuanto a exportaciones, el continente representa más del 28% de las exportaciones totales de productos agropecuarios en general y la misma proporción en productos alimentarios.

“Por eso –concluyó- a nuestro continente se le va la vida en mantener abiertas las vías del comercio internacional y por eso nos preocupamos por la crisis en Europa del Este”.

Otero consideró que a ese escenario hay que añadirle el papel, también estratégico, que tienen las Américas, y particularmente América Latina y el Caribe, en materia de seguridad ambiental global, dada su disponibilidad de recursos naturales, decisivos para garantizar el ciclo del agua y el oxígeno a nivel mundial.

“En síntesis, se mire como se lo mire, si las preocupaciones y objetivos son el crecimiento, el empleo, las exportaciones, combatir la pobreza y la inequidad, apuntalar la sostenibilidad ambiental y la resiliencia frente al cambio climático, el agua, la biodiversidad, la salud y nutrición, mitigar las causas que generan las migraciones y la hacinación urbana, es inevitable pensar al desarrollo agropecuario, y de los sistemas agroalimentarios, como parte de la solución y no de los problemas”, resumió.

La necesidad de mayores inversiones en ciencia y tecnología

Otero llamó a fortalecer los sistemas agroalimentarios para que contribuyan en mayor medida con los nuevos retos de la región y del mundo. En ese sentido, consideró prioritario aumentar la inversión en ciencia y tecnología vinculada a la agricultura, pensando no sólo en la agenda de productividad, sino también en la dimensión de sostenibilidad.

“Debemos aprovechar –dijo- las oportunidades que nos ofrece la agricultura digital y también la biotecnología, especialmente a través de la edición génica, y para ello es posible apostar a un fortalecimiento de las alianzas público-privadas”.

Otero también explicó que para la región es central aprovechar su riqueza biológica a través del desarrollo de la bioeconomía, herramienta clave para incrementar la eficiencia y la sostenibilidad ambiental de la agricultura.

“Debemos ser autocríticos y avanzar hacia modelos productivos sostenibles –finalizó-, reconociendo que nuestros sistemas son perfectibles. Pero no aceptamos que sean sistemas fallidos. Se están haciendo muchas cosas bien en materia de sostenibilidad ambiental y tenemos que profundizar este camino para internalizar los temas ambientales en la agricultura. Es hora de pasar de los discursos a la acción y transformar los sistemas agroalimentarios para que cumplan el rol que tienen que cumplir”.

La presidente y directora ejecutiva de The Americas Society/Consejo de las Américas (AS/COA) dialogó en español con Otero al término de la exposición, propuso un próximo encuentro en el mismo foro del Director General del IICA y el Secretario de Agricultura de Estados Unidos, Tom Vilsack, y llevó la conversación a una serie de temas que forman parte de la agenda agrícola del hemisferio en la coyuntura y en el largo plazo.

Así, Segal pidió al Director General del IICA que se explayara sobre el papel que cumple Ucrania como productora y exportadora de commodities agrícolas y el impacto que tendrá el conflicto con Rusia sobre los precios internacionales de los alimentos. En la misma línea, se interesó sobre la influencia de China sobre la realidad agrícola de América Latina y el Caribe, considerando que se ha constituido en el comprador principal de muchos de los alimentos producidos en la región.

También conversó con Otero acerca de los proyectos que tiene en marcha el IICA para llevar la revolución tecnológica a la producción agrícola de distintos países del continente y sobre las políticas necesarias para que sean visibilizados los obstáculos que enfrentan las mujeres rurales para acceder a la propiedad de la tierra y al crédito.

Sobre el IICA

Es el organismo internacional especializado en agricultura del Sistema Interamericano, cuya misión es estimular, promover y apoyar los esfuerzos de sus 34 Estados Miembros para lograr el desarrollo agrícola y el bienestar rural por medio de la cooperación técnica internacional de excelencia.